El Vuelo Oceánico De Las Arañas
Algunas arañas aprovechan las fuerzas electrostáticas para elevarse en el aire. El fenómeno, documentado por el propio Darwin, puede dar lugar a vuelos de distancias kilométricas.
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| Araña a punto de desplegar su tela de araña para volar. |
Cuando en medio del océano nace una isla volcánica, los primeros artrópodos terrestres en colonizarla son las arañas. A esos lugares llegan gracias al impulso del viento.
Investigación científica
Hace tiempo que los investigadores consideran que en este curioso fenómeno intervienen dos mecanismos físicos: las fuerzas aerodinámicas del aire y las electrostáticas causadas por la atmósfera. En los últimos años, varios trabajos han clarificado sus papeles respectivos y han subrayado la contribución esencial de la electrostática. Una hipótesis de casi 200 años, Erica Morley de la Universidad de Bristol y su equipo, quisieron probar una idea propuesta hace casi 200 años de que las fuerzas electrostáticas, la forma en la que los objetos son atraídos o rechazados por su carga, podrían ser los suficientemente fuertes como para conseguir que las arañas vuelen en el aire. Primero los investigadores probaron si las arañas podían detectar los campos eléctricos. Pusieron pequeñas arañas Linyphiidae en una jaula de Faraday que las protegía de los campos electromagnéticos y las corrientes del aire, y luego agregaron sus propios campos eléctricos que imitaban las fuerzas vistas en la naturaleza. "Estábamos buscando cambios en el comportamiento en respuesta a encender y apagar el campo eléctrico", dice Morley. Cuando Morley le encendió la corriente, las arañas comenzaron a caminar de puntillas, un comportamiento que solo se ve cuando las arañas están a punto de saltar: enderezan las piernas, levantan el abdomen y liberan seda. Los investigadores también encontraron que las arañas tenían diminutos pelos sensoriales que pueden detectar campos eléctricos. "Pueden sentir la carga en el aire", dice Morley. Esta es la primera vez que esta habilidad sensorial ha sido documentada en criaturas distintas de las abejas.
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| Diminutos vellos sensoriales en las patas de la araña que responden a los cambios de la electrostática Erica L. Morley y Daniel Robert. |
La investigación de Charles Darwin
Darwin se fijó especialmente en la manera en que los animales iniciaban el vuelo: las arañas llegaban a la cima de algún objeto, levantaban el abdomen hacia el cielo, lanzaban hilos de seda de unos dos o tres metros de largo y, entonces, despegaban según la horizontal con una rapidez más que notable.
Darwin descubrió que una brisa leve y la convección del aire podían explicar que el hilo de seda se elevase. También interpretó que el despliegue en abanico de los hilos tejidos por la araña se debía a la repulsión electrostática. Y estaba en lo cierto: había identificado claramente los dos mecanismos físicos implicados. El despegue de estos animales tiene lugar con una brisa leve, un viento de no más de tres metros por segundo. En efecto, sin viento no hay viaje posible.
A causa de las turbulencias atmosféricas, tales brisas van acompañadas de corrientes ascendentes que, al nivel del suelo, son del orden de una fracción de metro por segundo.
Si se tiene en cuenta el diámetro de los hilos, inferior a un micrómetro,el número de Reynolds, que expresa el cociente entre las fuerzas de empuje debidas al desplazamiento de las masas de aire y las debidas a la viscosidad, es del orden de 0,01.
La fuerza correspondiente es proporcional a la velocidad del hilo relativa al aire y, de manera aproximada, a la longitud del hilo.
Reporte



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